Coherence. El imán narrativo

Coherence” relata la historia de una reunión entre amigos que tiene lugar en la casa de uno de ellos. El paso de un cometa que tuvo lugar por última vez en 1923 supone el inicio de una cadena de extraños sucesos que recuerdan a lo vivido en Finlandia hace casi un siglo cuando ocurrió el mismo fenómeno cósmico.



La producción atípica de “Coherence”, de duración muy corta (89 minutos), con una localización muy concreta y ningún artificio en pantalla salvo las actuaciones de sus personajes, la sitúan en un segundo plano de los thrillers psicológicos, pero esta enigmática historia disfrazada de ciencia ficción logra atrapar a un espectador que con el transcurso de los minutos se verá más y más envuelto en el enredo que encierra una simple y atrevida idea.


James Ward Byrkit, director y guionista de esta película, elige un estilo de dirección simple y homogéneo durante todo el metraje, mediante el uso de la cámara subjetiva constante para lograr una mayor inmersión y cortes abruptos que lo dotan de un aspecto casero. Esta última elección me parece sumamente acertada, las transiciones de escena a escena se antojan aleatorias, casi como si se produjeran cortes en momentos en los que no procedía, cortando los diálogos de los actores a la mitad. ¿Por qué creo que esto es una buena decisión? Porque es un fiel reflejo de lo que está ocurriendo en pantalla. Los diálogos de esta película son absolutamente insulsos, de contenido vacuo y totalmente insustancial, ya que lo que se trata es mostrar la superficialidad de las relaciones existentes entre los integrantes del grupo. Esto no significa que el guión sea malo, todo lo contrario, debajo de las pobres interacciones entre personajes yace un claro subtexto que evoluciona hasta desembocar en su conclusión final. 


En un primer momento puede parecer que entre todos ellos existe una amistad, se hace una breve presentación de los conflictos ya existentes dentro de las propias parejas y entre ellas mismas también, pero no se incide excesivamente en ello hasta el momento en el que la trama principal arranca. La cadena de eventos siembran el miedo e incertidumbre entre los protagonistas y sirve como detonante para que todos ellos destapen sus miserias, abandonen el papel que estaban representando y se muestren como realmente son.


Agradezco que la duración no fuera mayor, la premisa se expone de forma natural pero no se estira como un chicle como suelen hacer los directores de ciencia ficción minimalista (un ejemplo claro sería “Her” de Spike Jonze). Sin duda alguna, la combinación de lo fascinante que resulta la idea principal con la simpleza y solidez del guión, hacen de “Coherence” una curiosa y entretenida experiencia.


Nota: 6,5

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